1892
"Pasó triunfante y ruidoso el día, sin aspectos desagradables ni accidentes sensibles. Con
los primeros albores, el atronador redoble de
cien tambores y el estridente y particular sonido
de los barriles, golpeados por chicos y grandes,
altos y pequeños, llevó por todos los ambientes
de la ciudad la santa memoria de las costumbres
alegres e inocentes de nuestros mayores". Como es tradicional, a las doce de la noche
del 19, se izó bandera en los balcones de la
"Unión Artesana", iluminados a la veneciana.
La Marcha de San Sebastián fue tocada al piano,
con acompañamiento de tambores. Los salones
de la Sociedad estaban convertidos en campamento, viéndose por todos los sitios cajas con
vestuario, tambores, barriles, máscaras, cortinajes, etc. El motivo no era otro que el de haber
acordado, la Directiva de la "Artesana", presidida por don Francisco Berrondo (vice-presidente,
don Nemesio Saizar y secretario, don Cecilio
Alvarez), celebrar la Tamborrada a la antigua
usanza, es decir: dejando libertad para que cada
cual pudiera vestir el traje que más le agradara.
"La Tamborrada salió de la Plaza de Lasala
a las seis de la mañana, dirigida, con la marcialidad que le caracteriza, por Clemente Carril. Vestidos a capricho, los socios de la popular Sociedad dieron el cuadro más colorido" de los últimos tiempos, "puesto que representaban a la
perfección lo que fue in illo tempore esta clásica
fiesta"
Desfilaron veinte tambores, doce barriles y
la banda de música "La Unión", dirigida por Sidi
Chenche. El buen tiempo colaboró con la comparsa. Concluidos los bueyes y la Misa Mayor de
Santa María, las bellas señoritas tuvieron ocasión de lucirse en los distintos paseos de la ciudad, entre los que destacaba el lado derecho de
Avenida de la Libertad, "que ha vuelto
ponerse de moda".
la a
También se vieron "jóvenes caballeros que
ocupaban las calles montados en velocípedos
tales como triciclos y bicicletas de rueda grande
y pequeña, las cuales, según dijo el señor Alfredo
Laffitte, son las que privan, las que abundan y
las que molestan en todas partes". Pueden alquilarse a 50 céntimos la hora, o adquirirse por módicos precios, en la Casa J. Comet, de la Avenida
de La Libertad n.° 13.
Siguiendo a las lindas pollitas, pudimos enterarnos de las últimas novedades en la moda
femenina. Destacamos seis:
Traje de comida y teatro: La falda es de muselina o de seda ibis, sobre viso del mismo
color, graciosamente recogida a los lados con
lazos de galón de plata. El delantero en forma de
cascada guarnecida de punto de aguja, lo mismo
que el borde. Cola redonda de bengalina. Cuerpo
ajustado de puntas de bengalina color ibis, trenzado por detrás y descotado en forma de corazón
y guarnecido de una drapería pichú de gasa de
seda, adornada de punta de aguja. La drapería
reemplaza a las mangas, cayendo sobre los brazos. Guantes largos color marfil y plumas de ibis
en la cabeza.
Capota María Estuardo: De faille heliotropo
con adornos de azabache que rodean la cоpа y
orlada de marabúts negros. Penachos de plumas
negras y conchas de cintas en la parte posterior
de la copa. Bridas anchas de heliotropos atadas
debajo de la barba.
Cuerpo Asmodeo: Con aldetas largas de seda
rayada, color de madera clara y oscura. Cuello
grande con solapas de terciopelo madera oscura,
que llega hasta los bordes del delantero. Estos se
abren sobre el chaleco del faille color marfil con
botones. Mangas rectas de terciopelo color
madera, forradas de raso marfil, perdidas y
abiertas sobre otras estrechas de oro. Aplicaciones de pasamería de madera y oro prenden las
perdidas a las ajustadas. Camisa "saut de lit": De nansú o surá. Descote en forma de corazón, adornado de una tira
de bordado a punto ruso, guarnecida de bonita
puntilla. Bocamangas con igual adorno.
Cuerpo Español: Tela gruesa rayada, rosa
antiguo. Torera y gran cuello. Valois de encaje
negro, bordado ligeramente de oro. Mangas rectas ahuecadas, con anchos puños de seda azul
cazador, guarnecidas de jockeys de encaje bor- dado de oro.
Traje de niña de 12 años: De vicuña y terciopelo azul raso. Falda de plieguecitos. Cuerpo de
terciopelo azul raso, trenzado delante sobre drapería de vicuña que orlan un plastrón de terciopelo. Haldetas redondas y fruncidas de vicuña.
El cuerpo trenzado con cordones de plata. Mangas de vicuña azul ruso, con bocamangas de ter- ciopelo. Sombrero de fieltro azul con plumas de
igual color y conchas de raso azul pálido. También pudimos ver otros modelos de
moda entre las damas que, a las doce del
mediodía, escuchaban en la Alameda el concierto de la Banda Municipal, dirigida por el maestro
Juan Guimón, quien "a instancia de varios aficionados y erricoshemes, ejecutó el popular
Iriyarena, además de La italiana in Algieri, de
Rossini y Olas del Danubio, de Ivanovici.
Por la tarde, a las 3,30, en la Plaza de Toros
de Atocha, fue ofrecida una función acrobática
por la Compañía del señor Amado (Amadeo).
Quizá pensaron algunos que este espectáculo era
más propio para realizarse bajo la carpa de un
circo, pero no estaba el horno para "circos" en
San Sebastián: precisamente ayer, día 20, se
ponía en conocimiento de todos los señores que
desearan estampar su firma en la protesta de la
construcción de un circo-ecuestre en el parque
de Alderdi-Eder, que podían hacerlo en el escritorio de los señores Saralegui y Lasquíbar, en la
calle Hernani n.° 17. Las cenas fueron abundantes por la noche:
las hubo en la "Unión Artesana", con toro de
fuego y disparo de cohetes; en el "Club Cantábrico" y en "La Humanitaria", presidida por don
Miguel Erquicia (secretario, don Juan Echezarreta; tesorero, don Gabriel Díaz y vocales: don
Martín Garmendia y don Santiago Lauman) y en
la mayoría de las Sociedades Populares y de
Recreo existentes en la ciudad.
Hubo bailes en distintos lugares de la población, destacando el organizado por "La Fraternidad" (Plaza Lasala n.° 2), dirigido por el simpático señor don José Fernández, quien ejerció el
puesto de bastonero. Asistieron el presidente de
la Sociedad, don Hilario Landa, el secretario,
don Félix Herreros y el tesorero, don Ambrosio
Díaz, acompañados de los demás miembros de la
Directiva, familiares y amigos.
"La Fraternal", teniendo por presidente a
don Nicasio Landa, organizó en el Teatro Circo
su primer baile de máscaras de la temporada.
Los concurrentes, todos "gentes de sandunga y
gracia", rogaron que se mantuvieran los precios
del año pasado: una peseta caballeros y veinticinco céntimos las señoras. La petición fue aceptada y la Banda Santa Cecilia, anunciada en el
programa, fue sustituida por un doble sexteto,
dirigido por el reputado violinista don Joaquín
García. En el salón amarillo del Casino, con asistencia de "los jóvenes más encopetados de la ciudad
junto a los que tuvieron lugar en medio del
arroyo público", se celebró un animadísimo cotillón, dirigido por los señores Alonso Colmenares
y José Quintana. Duró hora y media y comenzó
con un vals de Waldteufel. "Formaron en orden
multitud de menudos pies, que asomaban por el
borde de los vestidos; y cuando la suerte del juego lo disponía, moviéndose rápidamente, aquellos piececillos esperaban la llegada del elegido
por el azar para emprender ligero y amenísimo
viaje alrededor del precioso salón". Se bailaron
los rigodones que tanto gustan al público, estrenándose una nueva figura consistente en "flores
pirotécnicas" que el joven llevaba en la mano
mientras bailaba, después de haberlas dado fuego. "Resultó ser una figura muy bonita y nada peligrosa". Al llegar a la quinta figura, "se puso
al piano un distinguido teniente de artillería de
esta localidad, ejecutando el aurresku que fue
bailado por el joven señor Churruca".
Terminó la fiesta con unos gritos que continuarán en el aire hasta que concluyan los carnavales: "Terpsicore vence, Terpsicore reina,
Terpsicore impera" |
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