1891

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1891
"El aspecto de la ciudad es verdaderamente
impresionante", no se oye el menor ruido, debido
a la espesa capa de nieve, aunque, hoy, durante
el día, dejará de nevar e incluso saldrá el sol
algunos momentos. Por las calles y paseos los chicos se ocupan "en cazar pajaritos y hasta tordos y malvices, que en bandadas han descendido
sobre la población"
No hay coches ni tranvías y se registran cinco grados bajo cero, temperatura que no se conoce desde 1835. Por todo ello, se suspenden los
bueyes ensogados, el zezen-zusko, los fuegos
artificiales y la música. Sólo los balcones de
algunas Sociedades permanecen adornados con
colgaduras, anunciando la festividad del día.
Las diversiones, por tanto, no son otras que
las derivadas de la nieve: las caídas son numerosas y algunos "se entretienen en ver a algunas
señoras que al bajar por la rampa de la playa, se
escurren de tal manera que dan con sus posaderas en tierra, aguantando la vergüenza de las
miradas que se les dirige, acompañadas de algunas alusiones".
La nieve desanima también a la organización
de la Tamborrada y ésta no hubiera hecho acto
de presencia en las calles, de no ser 'por jóvenes
de buen humor que, zurrando sobre latas de
petróleo, hacen ruido bastante para que se aperciba el vecindario que no se ha perdido la costumbre, a pesar del tiempo".
Los jóvenes protagonistas de la improvisada
comparsa, dicen que "no pudiendo pasar día
como éste sin que sea señalado con la tradicional
Tamborrada" y siendo conocido "que todas las
costumbres típicas de este noble pueblo se van
suprimiendo, unas veces por el tiempo y otras
por distintas causas", organizan la comparsa
"sin preparatorios y sin nada más que el amor
nuestras tradiciones".
a
La impresión que causa el ver la comitiva
"es en extremo agradable, pues de no haber salido, no se hubiera notado que es el santo patrono
de San Sebastián".
Al suspenderse las fiestas, tampoco hay ocasión de oír la popular canción que, otros años, en
esta misma fecha, cantan todos cuando se dirigen al tamboril de la mañana:
Guazen, guazen,
Guazen mutillak,
Guazen aguro bakara Ikusi zagun Nolakua dan
Orain dakarten
Adarra;
Tamboliña ta
Soka muturrak
Deitzen digute
Plazala
Espaniyan ta
Mundu guztiyan
Beste Donostirik ez da Donostiyako
Zezen-zuskua
Izan zaiten
Zori Onekua
Zerena ateratzen da
Bakatik
Su garra dariyola
Atze aldetik
Dambalaka ta giraka
Gutzien tartetik. Y mientras el contratista de los bueyes ensogados, para no perder las treinta pesetas que
cobra por cada animal, hace gestiones para que
éstos sean corridos el próximo domingo, en Bilbao contrae matrimonio una pareja, con proyecto de ir a París en viaje de bodas. Al dirigirse a la
estación, se les ha comunicado que la línea férrea está interrumpida a consecuencia de la nieve. Ante tamaño contratiempo, han decidido fletar una embarcación que les traiga hasta San
Sebastián, para, desde aquí, en coche, seguir viaje a París. Los socios de la "Unión Artesana"
enterados del suceso, han esperado la llegada del
vaporcito y apenas entrado en el puerto, desde
los balcones de la Sociedad han comenzado a
lanzar cohetes de bienvenida, acompañando al
carruaje hasta que se ha perdido de vista. Por la noche se celèbran banquetes en diversas Sociedades Populares, destacando el de la
"Sociedad de Recreo Danak-Bat", que hoy ha
abierto sus puertas en un piso de la casa donde
se encuentra el Café Oriental. Otras, como "La
Fraternal" -que tiene 16 socios de mérito y 257
de número- prefieren hacer la competencia al
Gran Casino, que ofrece animadísimos bailes en
el Salón Amarillo, organizando cotillones traídos
expresamente de París: están dirigidos por el
señor Pena, quien no parece temer demasiado a
la máxima inmortalizada no hace mucho tiempo
por el Padre Claret: "¡Oh joven que vas bailando,
al infierno vas saltando!"
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