1906
Al resucitar la Tamborrada han renacido dos
bandos totalmente definidos: los tamborreristas
y los antitamborreristas.
"Hay un espíritu de negación por todo lo vie- jo -dice José M.ª Salaverría, en El Pueblo Vasco,
después de declararse del bando de los tamborreristas- y este espíritu late con más fuerza en
los países fuertes y adelantados. El fundamento
de esta tendencia reformista, condenatoria de lo
arcaico, es muy genérico, ciertamente: es como
una protesta apasionada que nace del horror a lo
ruinoso, a lo estancado, a lo impositivo: el pasado, se aparece como una energía autoritaria que
quiere imponer cuantos errores y cuantas máculas fueron jóvenes un día, pero cuyo reinado
pasó ya, y carece por tanto de su virtud de cosa
viva. Ante esta imposición del pasado, los espíritus inquietos se rebelan, proceden con apasionamiento, claman derribos en montón y atropelladamente, guiados por el ardiente ideal de renovación. Pero el pasado, junto con sus grandes errores, y al lado de tantas cosas muertas como acarrea, posee también grandes virtudes, y nos ofrece esas costumbres que otras generaciones se
encargaron de fundar y hacer crecer para nosotros: es como un legado que se nos brinda galantemente. ¿Por qué se ha de destruir a ciegas y
apasionadamente todo lo viejo? ¿No sería mejor
discernir entre las cosas antiguas, aprovechándonos de las buenas y suprimiendo las malas?
Pero la Tamborrada ¿es perjudicial?; ?es
contraria al desenvolvimiento de la Sociedad? ¿A
qué suprimirla, entonces? La Tamborrada es un
festejo inocente, inofensivo, pintoresco, que despierta en el alma de los donostiarras recuerdos
de la juventud y de la niñez: esa fiesta, con otras
muchas que debían haberse conservado, mantienen en el pueblo el sentido tradicional, y este
sentimiento de tradición es, precisamente, lo que
forma la raíz del patriotismo, pues el patriotismo, no es otra cosa que el amor a los mil actos de
la niňez, a los juegos, a las leyendas, a los lugares, a las escenas de la vida en común, a lo que esta disuelto, en fin, en el ambiente de la tierra
en que nacimos".
Y ¿quién pondrá en duda que no es este último el ideal de las casi cincuenta personas asistentes a la reunión celebrada el día 14, en el número 13 de la calle Miracruz? Se trataba del acto
fundacional de una popular sociedad: "Umore
Ona".
Dice su primera acta, escrita por don Manuel
Castresana, que han sido elegidos: Presidente,
don Claudio Madariaga; don José Lasa, vice presidente; don Juan Videgain, tesorero; don Francisco Tolarechipi, secretario y los señores Benito
Arrieta, Antonio Zabala, Sebastián Artola y Enrique Elola, vocales.
Se acordó en esta reunión izar por primera
vez la bandera en el balcón de la casa y se fijó
que la misión de la Sociedad era "estrechar los
lazos de amistad entre franceses y españoles,
prestarse apoyo material y moral y, sobre todo,
mirar por que las tradicionales costumbres
donostiarras no se derrumben, sino que se
extiendan por los barrios".
Hoy, día 19, se ratifica el acuerdo, nombrando Presidente Honorario a don Antonio Elósegui
y se establece en 0,50 ptas. la cuota del mes y en
una peseta la de entrada. (Los gastos de los festejos que "Umore Ona" organizará desde hoy hasta el miércoles de ceniza, ascenderán a 309,90
ptas. que serán pagadas con las cuotas de todo el
año y algunas ayudas). La Tamborrada será pródiga enen organizado
res. Colaborarán nada menos que cinco Sociedades: "Unión Artesana", "Club Cantábrico", "Sporti Clai", "Amistad Donostiarra" y "Euskal
Billera". Los ensayos han tenido lugar en el local
de la Academia de Música, en la Brecha, tocándose la polka para tambores y barriles de Lusio.
Ha dirigido los ensayos Valentín Muñoz Baroja
(otras fuentes citan a Fermín Baroja). Saldrá a
las cinco de la mañana, llevando de Tambor
Mayor a Pepe Artola; al frente de los gastadores
ira Norberto Luzuriaga "Lushu" y los heraldos,
a caballo, llevarán estandartes con los escudos
de las cinco sociedades. También formará una
escuadra de carraqueros y una "nutrida banda
de música". Y su celebración sera óptima para los antitamborreristas, según un artículo que publicará
La Constancia, en estos términos: "... algunos de
sus componentes se dedicaron a molestar a las
personas que a esa hora temprana se dirigían a
oír misa, frente a la residencia de los respetables
padres de la Compañía de Jesús, mezclando cosa
tan sería y digna de respeto como la gran Marcha de San Ignacio, con 'couplets' cantados en
un bar cercano. El mismo Pepe Artola manifestó
en voz alta que, de seguir la cosa como iba, abandonaba la Tamborrada, con cuya amenaza terminaron las desagradables escenas".
Con el fin de que los donostiarras afincados
en el barrio del Antiguo disfruten de la fiesta, el
Ayuntamiento ha autorizado a don Manuel
Sagardía para que pueda disparar cohetes y
mantener abierto su establecimiento-sociedad,
sito en la calle Matía letra N, hasta la una de la
madrugada, y, por contra, ha denegado a don
José Cambra la autorización que solicitaba para
instalar una mesa donde vender agua azucarada, en el Paseo de los Fueros. Pasaron los días festivos dejando abierta la
imaginación a toda clase de rumores sobre la
muy próxima venida de rey a San Sebastián
(vendría el día 24), para entrevistarse en la Villa
Mouriscot, de Biarritz, con la futura reina de
España, la princesa Ena de Battemberg (lo haría
al día siguiente, viajando en un automóvil de 35
caballos, acompañado del general Pacheco y
seguido de otro automóvil de 24 caballos, ocupado por el marqués de Viana y el conde de Grave.
Un tercer vehículo, propiedad del marqués de
Tovar, embajador de España en Roma, completaría la comitiva, conduciendo a su propietario y
al Gobernador. A pesar del frío, los coches viajarían descubiertos), y sobre las conversaciones
que mantendrán en el Palacio de Miramar, de
San Sebastián, unos días después, la Reina
Madre y la citada princesa.
NOTA: Se ruega a quienes puedan dar noticia de los veinte duros en plata y papel, robados
el día 20 en la droguería de la señora viuda de
Tornero, en la calle Bengoechea n.° 5, lo comuniquen a la editorial de éste libro. Se darán las gracias.
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